
Yo pensaba que con esta medida todo se arreglaría, y así ha sido, pensaba yo, hasta que hoy y por motivo de una baja laboral me he tenido que quedar en Alcorcón. Pues bien el espectáculo de la calle Gardenias era el habitual.
Estoy seguro que esto es una conjuncción de fuerzas planetarias que han hecho que algún vecino no pudiera introducir sus residuos y que el camión de ESMASA no pudiera llegar a recoger el contenedor y que la centralita de ESMASA estuviera ardiendo de tantas llamadas.
En fin que todo sigue igual. Seguiremos dando la bara, aunque todavía no sabemos a quien.